9 de septiembre de 2012

CHARLA DEBATE - Derechos sexuales y reproductivos. Acceso al aborto no punible

Hacia el XXVII Encuentro Nacional de Mujeres
(6, 7 y 8 de octubre - Misiones)

Ciclo de Charlas
LA AGENDA DEL MOVIMIENTO DE MUJERES

Segunda Charla:
DERECHOS SEXUALES Y REPRODUCTIVOS
ACCESO AL ABORTO NO PUNIBLE

Hablan:
Ana Toledo (Psicóloga de la Maternidad - Tribuna de Salud)
Paula Retambay (Plenario de Trabajadoras)

Miércoles 12 de setiembre - 17 hs. - Aula 413
Centro Prebisch - Facultad de Filosofía y Letras de la UNT
Avda. Benjamín Aráoz al 800

Organizan:
PLENARIO DE TRABAJADORAS
PUL

tribunasaludtuc@gmail.com

21 de julio de 2012

Por la legalización y el monopolio estatal de las drogas

Dos números atrás, Prensa Obrera publicó un artículo sobre la despenalización de las drogas que tiene un gran mérito: denuncia la hipocresía de quienes presentan el problema en términos de “libertades individuales”. Pero fuera de esto, el texto es un cúmulo de prejuicios e inexactitudes que buscan justificar un planteo reaccionario: la oposición a la legalización de las drogas.
Se argumenta que tenemos que oponernos a la legalización porque se trata de “una corriente internacional de orden más general -impulsada por magnates como George Soros y por The Economist-, en favor de legalizar el comercio de drogas”. Eso es verdad, pero lo que no dice el artículo es que el principal impulsor de “despenalización sí, legalización no” es la ONU,[1] ”esa cueva de bandidos” -palabras de Lenin, citadas por el propio Diego Mendoza en PO Nº 1.196- que transmite la posición oficial del imperalismo.
El artículo menciona la relación entre el consumo de drogas y la descomposición del régimen social, pero no la desarrolla y termina en pura moralina. Las drogas no son un problema por sí mismas; por el contrario, han jugado un rol cohesivo en distintas sociedades. Se convierten en un problema ante la decadencia de un modo de producción; eso pasó con el alcohol en el colapso del Imperio Romano y durante la Peste Negra.[2] Las drogas son un problema hoy porque la burguesía impulsa su uso como una “ayuda” para que el trabajador sobrelleve una superexplotación insostenible o para que el trabajador busque en ellas el placer que la sociedad capitalista le niega. Desde ya, ambas vías llevan a la frustración; en el primer caso, debido a los límites propios de todo organismo; en el segundo, porque la mayoría de las drogas que producen una experiencia importante de placer terminan produciendo habituación y dependencia, lo que genera displacer.
Este uso de las drogas va a tener lugar mientras persista la miseria de este sistema descompuesto e, incluso, durante los primeros tiempos de desarrollo de una nueva sociedad. Obviamente, puede haber atenuantes -y el combate contra las adicciones es una tarea política de primer orden para la clase obrera y el socialismo-, pero el uso social alienante de las drogas va a persistir durante todo un período histórico de transición. En ese contexto -que es la realidad que vivimos cotidianamente los militantes socialistas y las masas explotadas-, la legalización de las drogas más consumidas, con el monopolio estatal de la producción y distribución -más la libertad de cultivo, en el caso de la marihuana- jugaría un rol progresivo: por un lado, sería un golpe mortal a las mafias del narcotráfico. La objeción presentada por el compañero Mendoza, de que el alcohol, el tabaco y otras mercancías se siguen contrabandeando a pesar de su legalidad, además de calcada del vocero de las Naciones Unidas (ver http://bit.ly/ArSGW5), resulta pueril: el tabaco y el alcohol se contrabandean para evadir impuestos y para lograr así una ventaja económica. La producción estatal a larga escala, y la venta al costo, sin impuestos, eliminarían la base económica del narcotráfico.
Por otra parte, hay un problema de clase muy fuerte; la nocividad de la droga es inversamente proporcional al poder adquisitivo del consumidor: en Puerto Madero se consume “alita de mosca” -cocaína de alta pureza-, la clase media consume cocaína cortada con la sustancia que se le haya ocurrido al dealer -anfetas, pastillas, tiza…-, y en las villas está el paco, al que en Chile llaman “la cocaína de los pobres”. La legalización y el monopolio de la producción y distribución por parte del Estado terminarían con esta situación, lo que sería un gran atenuante en términos sanitarios.
Finalmente, hay un severo problema que el artículo no aborda -tampoco lo ha abordado ninguna de las corrientes de izquierda que ha tocado el tema-: ¿qué pasa con las drogas que ya son legales? Por ejemplo, la grandísima mayoría del consumo de benzodiazepinas desobedece el “uso prescripto”; se realiza por fuera de una psicoterapia, a mediano y largo plazo. En términos de alienación política y social, daño orgánico y psicológico, no hay diferencia cualitativa con las drogas ilegales -incluso, se suelen combinar con alcohol con fines “recreacionales”.
Oponerse a la legalización de las drogas de consumo mayoritario es un declaracionismo moralista propio de curas, no de socialistas. Defender la legalización, con el monopolio estatal de la producción y distribución, es una reivindicación odiosa, pero imprescindible, en el camino de las masas a la felicidad, a la que Aristóteles definía como el despliegue de todas las potencialidades del ser, y que sólo podrá tener lugar en una sociedad sin clases.

[1] Ver, por ejemplo, “La diferencia conceptual entre la despenalización y la legalización“, documento de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito.
[2] Ver Hanson, History of Alcohol and Drinking around the World


Maximiliano Jozami




14 de diciembre de 2011

Mesa Debate "El movimiento obrero y sindical ante el tarifazo y las paritarias"


En el marco del PICNIC 2011 organizado por el Partido Obrero en las instalaciones de la Facultad de Educación Física de la UNT, se realizó el domingo 11 de diciembre una Mesa Debate en la que participaron Salvador Agliano, Secretario General de la CTA Regional Tucumán., Adriana Bueno, Secretaria General del SITAS (Sindicato de Trabajadores Autoconvocados de la Salud), Ariel Osatinsky, de la Lista Naranja de docentes universitarios y Raúl Barrionuevo, delegado autoconvocado del Hospital del Carmen.

De izquierda a derecha, Salvador Agliano, Adriana Bueno, Ariel Osatinsky y Raúl Barrionuevo.


25 de marzo de 2011

Que se convoque a la asamblea general

Los diversos sindicatos que agrupan a los trabajadores de la salud han iniciado negociaciones paritarias con el gobierno. En las negociaciones intervienen Atsa, AME (Asociación de Médicos Empleados), Sumar y, por primera vez, se ha sumado el sindicato de los trabajadores autoconvocados de la salud (Sitas), un sello surgido el año pasado luego de dos grandes huelgas (2009 y 2010), y al que el gobierno le ha dado cabida a pesar de carecer de personería gremial, en la medida que su dirigencia ya ha demostrado una conducta conciliadora y colaboracionista en las luchas pasadas.

En este marco, desde distintos hospitales ha comenzado un proceso de reagrupamiento con asambleas, reuniones de los cuerpos de delegados autoconvocados y reuniones interhospitalarias.
Casi de manera unánime se ha levantado un pliego que plantea un aumento de 800 pesos a la base de cálculo, lo que representaría casi el 40%, el blanqueo de diversos ítems y el reconocimiento de la sexta hora de trabajo (el sector de la salud es el único que trabaja 6 horas en el sector público).

El gobierno hizo una primera oferta que fue rechazada por todos los sindicatos, y desde los autoconvocados se amagó con convocar una movilización. Esta primera reacción obligó al gobierno a elevar la oferta, planteando que elevaría la base de cálculo a 570 puntos (hoy está en 350) en tres cuotas, a lo largo de 2011. Ello representaría un aumento de unos 450 pesos para las categorías más bajas. Pero la oferta incluye el blanqueo de cinco ítems salariales adicionales sin asegurar su valor de bolsillo. Ese blanqueo implicaría, en los hechos, una rebaja salarial, pues esos ítems pasarían a sufrir los descuentos de ley. De ese modo, el aumento final de bolsillo sería muy inferior.

Esta última oferta ha sido saludada por todo el arco burocrático de Atsa, AME y Sumar, incluso declarando que supera lo que esos mismos gremios habían pedido. En el caso de la dirigencia del Sitas, han planteado que la van a someter a consideración de un plenario interhospitalario.

La dirigencia del Sitas esta procediendo con mayor cuidado pues se apoya en una base mas organizada y combativa, la del Movimiento Autoconvocados de la Salud, que viene de protagonizar enormes luchas en los últimos dos años y donde anida una gran desconfianza. Es esta misma dirigencia la responsable de la frustración de esas luchas, ya que con la manipulación de mandatos, hostigando y proscribiendo a sectores combativos contrarios a su orientación terminaron entregándolas.

Por eso mismo, se impone la convocatoria a una Asamblea general, para que sean genuinamente las bases las que decidan ante la última oferta del gobierno y, en caso de rechazo -como lo están planteando desde los hospitales más combativos- votar un plan de lucha hasta arrancar los reclamos.


tribunasaludtuc@gmail.com
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